lunes, 2 de junio de 2008

Un elefante en la Feria del Libro de Madrid...

apareció ayer por la mañana.
Era de un color extraño.

El suceso ocurrió en la caseta número 178 de la editorial Amargord, pero, por suerte, allí estaba la Domadora de Elefantes para evitar que el paquidermo verbívoro y bibliófilo hiciera de las suyas en ese banquete de libros.

Muy bien acompañada por Antonio y por Rafa,


entre poemas y firmas,


en esa 'jaula' del zoo de las letras vigilada por Chema


y disfrutando de visitas como la de María y Pablo...

La Domadora de Elefantes pasó una agradable mañana de domingo disfrutando de las piruetas de su criatura de grandes orejas naranjas.

P.S.: Mi querida Nuria Ruiz de Viñaspre ha dado su propia visión de lo sucedido en ese Rascacielos en el que cabe todo el arte del mundo. Si no lo conocéis aún, quizá este sea un buen momento para adentraros en la frondosidad de sus palabras.

9 comentarios:

Antonio Paniagua dijo...

Fue un placer compartir el domingo con la dama de los elefantes. Un saludo.

Isabel Mercadé dijo...

Ya lo he dicho en Militeraturas pero ahora con las fotos me reitero en mis parabienes y besos a los elefantes y su domadora.

Unknown dijo...

Gracias, Gracia:

Pues es estupendo compartir caseta contigo. Recibe un fuerte abrazo, grande de elefante.
Ya estamos enlazadas.

Gabriela Lovera y Daniela Guglielmetti
:-)

Ricard dijo...

Fantastico! Aqui en Barcelona no hay elefantes ofreciendo libros... :-(

Rafa dijo...

Que suerte haber estado allí, viendo lo que creo es el inicio de lo que vendrá, porque lo sé, un DIA GRANDE, en el que todos hablarán, y algunos podrán decir que ellos estuvieron allí cuando solamente era una rayita en el horizonte, y ahora luce en esplendor.
He hecho una profecía, que no sé cuando se cumplirá, pero que se cumple estoy seguro.
alguien dijo no se esconde la luz en un celemin.
Un beso.

Gracia Iglesias dijo...

Gracias a todos por vuestras palabras, que animan a esta domadora a seguir haciendo bailar paquidermos sobre la pelotita del mundo.

nuria ruiz de viñaspre dijo...

S. y yo disfrutamos muchísimo viendo cómo el elefante que siempre hay en ti tomaba el testigo de la vida más mundana de la poeta, reencarnándose en todo aquello que realmente eres.

Anónimo dijo...

Qué chulo quedaba el elefante, yo lo vi cuando ya estaba un poco " pochito", en fin que cada vez se te van ocurriendo cosas más divertidas. Sigue así y a ver que haces con el mono y la pez.
Un abrazo gordo
Te quiero

Francisco José Peña Rodríguez dijo...

Estuve y no te vi... Joer!!!