lunes, 23 de febrero de 2009

Mi encierro entre libros. Cuatro días en “La habitación transparente”

Fotos: Laura Rosal y Pedro G. Chain


Ya estoy de vuelta. He regresado a esta casa de palabras tras un pequeño exilio de ocho días que me ha tenido alejada de vosotros, mis queridos elefantes, y ahora me enfrento a la difícil tarea de abrir la maleta de mi corazón y encontrar un lugar para todas las cosas valiosas que traigo en ella.

¿Cómo escribir aquí todo lo que he vivido en estos días? Los recuerdos se agolpan, desbordan mis sueños y se precipitan en millones de pequeñas historias que merecen ser contadas con detalle. Después de pasar más de 80 horas encerrada en una caja transparente en medio de una transitada plaza de Sevilla, y de los tres días posteriores en los que, además de ser testigo del gran acontecimiento cultural que ha supuesto el II Festival Internacional de Perfopoesía de Sevilla, he recibido las más bellas muestras de cariño de cuantos contribuyeron a mi liberación e incluso de quienes sólo conocieron de oídas cuanto aconteció entre esas cinco paredes de metacrilato, me cuesta condensar en esta modesta bitácora lo que para mí ha sido, hasta ahora, la experiencia más dura y más intensa que jamás he vivido y al mismo tiempo, también una de las más hermosas.

Puede que por eso lo primero que he hecho antes de empezar a pulsar las blandas teclas del ordenador confiando en que su suave música y su rastro sobre la pantalla me inspiraran, ha sido ponerme a ver, por primera vez, algunas de las fotografías que me fueron tomadas durante la performance. Sólo algunas, porque han sido millones los flashes que contra mí se dirigieron en esos cuatro días en los que me transformé en una especie de bestia enjaulada, en una atracción de circo, o en lo más parecido a un oso panda: la atracción principal de un zoológico de provincias.



Los datos

El lunes día 16 de febrero de 2009, a las once de la mañana, me introduje en una caja de dos metros de largo por tres de ancho y algo más de dos metros de alto, formada por cuatro paredes y un techo de metacrilato de tres centímetros de espesor, y colocada sobre un suelo de palés forrado con moqueta amarilla, cerca de la entrada sur de la Alameda de Hércules, en pleno corazón de Sevilla. Mi entrada se produjo a través de una trampilla de unos 40 por 40 centímetros practicada en la parte superior de esta habitación transparente. Conmigo entraron en la caja un saco de dormir, una esterilla, un taburete plegable de tres patas, una lámpara eléctrica, varias capas de ropa de abrigo para quitar y poner –que me permitieran sobrellevar los momentos de frío y de calor–, y una bolsa de aseo personal con toallitas húmedas, desodorante y “jabón” de acampada, que es en verdad una especie de desinfectante a base de alcohol que no necesita ser aclarado con agua.

Salí de mi encierro el jueves día 19, cerca ya de las nueve de la noche, trepando por una pirámide de libros. Entre esos dos instantes transcurrieron más de 5.000 volúmenes que varios centenares de personas introdujeron en la urna en la que yo habitaba a través de una abertura de unos 20 por 40 centímetros, practicada en una de las paredes, que era, al mismo tiempo, la puerta de acceso a la bebida y alimentos que los propios ciudadanos me traían y el único lugar que me permitía hablar con ellos, razón por la que yo le di el nombre de “el locutorio”.

Pero además de eso, también se sucedieron frías noches pobladas de luces y de ruidos en la soledad de una burbuja que entonces parecía una casa sin paredes. Millones de ojos mirándome comer, y dormir, y desaparecer en el reducido espacio de un retrete que, además de contener un váter químico para mis inevitables necesidades fisiológicas, constituía mi único reducto de privacidad y la única sombra que se apiadaba de mí en las largas horas de sol que elevaban la temperatura del habitáculo a casi 45 grados entre las doce y las cinco de la tarde. Las manos negras y los pies agrietados por el polvo y el papel de los libros; las tablas duras y el dolor en el cuerpo; el entumecimiento de las piernas; el miedo algunas veces; las ganas de correr; la claustrofobia; y esa soledad extraña que sucede cuando, en medio de un mundo bullicioso, acariciada por la bondad de muchos gestos de cariño, deseaba que alguien me abrazara, darle un beso a mi esposo, sentir el aire fresco…

El vecindario

Con todo, cuando cierro los ojos y pienso en lo ocurrido, nada de todo eso se me viene a la mente y sólo soy capaz de recordar los nombres y los rostros de cuantos me regalaron algún gesto sencillo que me dio la energía para sobrevivir y superar la prueba.

Recuerdo a Pablo, el vagabundo, que me trajo la primera comida y me visitó cada día de los que fui prisionera de mí misma, me contó el cuento del pastor y la luna, me regaló el Himno a la Alegría con su armónica y hasta me trajo un libro para ayudarme a alcanzar la libertad.

Y a aquel amable jubilado llamado Antonio –después supe que también era poeta– que, viendo mi caja vacía, se propuso rescatarme él solito, y me trajo los Episodios Nacionales de Galdós en repetidos viajes, acarreando un par de bolsas con cuatro grandes tomos cada vez, porque era una pesada edición de lujo.

A Valentina, la italiana de la bicicleta, que cada tarde me hacía compañía con una brillante sonrisa y documentaba con su cámara de fotos la evolución del monte de palabras; y a aquella niña que me traía palmeras de chocolate para merendar; a un chico llamado Manuel, que me dio ánimos en el momento de más calor y me trajo la primera coca-cola, además de un bocadillo; y a un muchacho en bicicleta –me parece que se llamaba Fran– que me trajo el primer desayuno de parte de un amigo, quien más tarde vino a saludarme y cuyo nombre, creo recordar, era Alejandro.

A Nacho, Mario y todos los chicos del restaurante Al Solito Posto, que parecían querer que no cupiera por la trampilla de salida, a base de traerme comidas y cenas deliciosas y calientes que nunca hubiera imaginado disfrutar en semejante situación; y a Capuchino, que además de contribuir a esa labor, me prestó la música de su MP4, para que pudiera dormir acompañada.

En mis sueños recreo la visita de Lola, ya de noche, recordándome que a aquella caja le faltaba un vals. Y su regreso por la mañana, acompañada por un tropel de chicos y chicas del colegio Safa, que me leyeron versos de Alejandra Pizarnik, Rubén Darío y Blas de Otero. Con Lola –a la que conocí en mi “prisión” y espero volver a ver alguna vez– llegó también un ángel: una joven flautista llamada Clara, que llenó mi despertar de alegría y mis ojos de lágrimas tocando al otro lado del cristal el Vals nº 2 de Shostakovich, ¿os suena? ¡Mi vals! ¡Mi queridísimo vals allí, en Sevilla!, sonando para mí a las ocho de la mañana, al otro lado de una gruesa pared de plástico transparente.

Otro tropel de pequeñas manos se alzó hasta el "locutorio" una mañana en la que recibí la visita de una clase entera del antiguo colegio Padre Manjón. ¿Existe algo más hermoso que un montón de niños implicándose en una acción de arte? Sí: un montón de niños haciendo posible que otros niños, que viven muy lejos, tengan acceso a la lectura.

Tampoco podré olvidar a Miguel, el joven que rescató una silla mutilada; ni a esa pequeña corte de los milagros compuesta por un montón de personajes solitarios que encontraron en mi casa sin párpados un lugar en el que depositar sus esperanzas. Porque, de alguna forma, yo era su esperanza y mi libertad abrigaba la posibilidad de la suya.

Mi gesto de gratitud se extendería casi al infinito si tuviera que enumerar las manos que me trajeron sombra y bebida –además de la que me daba Pedro, que cada día me cambiaba el agua como a un hámster–. No cabrían aquí los rostros de cuantos pusieron su granito de arena en la obra, convirtiéndose en libertadores y al mismo tiempo en artistas, y, aunque fuera capaz de recordar los nombres, tampoco habría espacio para todos ellos. Por favor, que nadie se me enfade por no ser mencionado, guardo espacio para cada uno en algún rincón de mi memoria.

Deuda de gratitud

Sin embargo sí debo dar las gracias públicamente y de todo corazón a Antonio García Villarán y Nuria Mezquita, que un día soñaron con convertir Sevilla en la capital de la poesía escénica y lo han conseguido a base de muchísimo esfuerzo y sacrificio. A ellos les conté la idea de esta actuación un calurosísimo día de mayo de hace dos años, mientras tomábamos algo antes de ir a la Feria del Libro. Por aquel entonces yo dudaba que hubiera alguien tan loco como para apostar por mi locura, y expresé en voz alta mi certeza de que sería muy difícil llevar a la práctica “La habitación transparente”. Me equivocaba. Ellos sí están lo suficientemente locos o lo suficientemente cuerdos. Mi reconocimiento también a Pedro Miño, director general de Juventud y Deportes del Ayuntamiento de Sevilla, sin cuyo respaldo nada de esto hubiera sido posible.

Este año, además, he tenido el privilegio –sólo así puedo definirlo- de conocer a Elia Gan, una excelente profesional, incansable, perfeccionista y todoterreno que, además, es una bellísima persona. Ella fue quien se encargó de conseguir que la caja transparente ocupara su lugar en la Alameda de Hércules y, después, se preocupó por mí como una madre. Su amistad es uno de los mejores regalos que me llevo de este Festival.

Y, por supuesto, gracias también a Ana Arcas, que es una artista con mayúsculas; a la dulce Laura Rosal, que se multiplicó para estar en todos lados con su cámara certera; a Antonio (¡imprescindible!), Mar, Luci y Laura; a Javi Gato que se curó para poder arrojarme los primeros libros; a Sicu, que me hizo mucha compañía; a Jesús Vega (Yellow Ping) por sus inigualables vídeos; y a Lucía Cobos y Nuria Lupiáñez de Edere Comunicación, que se encargaron de dar proyección pública al Festival.

No quiero olvidarme de los vigilantes Luis y Paco, que velaron mis sueños, ni del oficial Juan Vargas, que puso todo su esfuerzo para protegerme.

Tampoco de Luis Pino quien, tras la pared invisible, conoció otro lado de mi creatividad. Él construyó un importante peldaño de mi escalera enviando dos cajas de libros en nombre de Algaida Editores, la única editorial que hizo una aportación al proyecto que, como ya sabéis, tenía además una finalidad solidaria, pues los libros recogidos serán enviados a los campos de refugiados del Sahara Occidental.

Además he de dar las gracias a la empresa Tepolac, que construyó sólidamente la “casa de cristal” en la que viví esos cuatro días tan intensos.

Work in progress

Tras salir de mi pecera, arropada por la impresionante presencia del dios Ganesh y por los cientos de personas que siguieron la cabalgata al ritmo de la batucada y los danzantes, se apoderó de mí una especie de Síndrome de Estocolmo que hacía que mis ojos se volvieran constantemente hacia aquel habitáculo que había sido mi hogar durante tantas horas.

En medio de la Alameda, la caja, vacía ya de mí, continuaba llenándose de letras en una marea constante de pasos que se acercaban a depositar allí sus libros. Lo que otrora fuera la herramienta fundamental de mi acción, se convirtió en una instalación en marcha, en lo que los del mundillo del arte llamamos “work in progress”. Su fisonomía cambiante no sólo era el testigo de lo que allí había ocurrido, sino que adquiría el valor de una obra de arte colectiva que, a día de hoy, imagino, ya habrá sido desmantelada. Es el fin natural de aquello que ha nacido como efímero. Pero queda la documentación y, a todos los que contribuyeron a crear esa pieza les quedará su propia visión de los hechos: para algunos el gesto solidario, para otros la oportunidad de hacer limpieza en sus estanterías, unos pocos sentirán que ayudaron a salvar a una persona, y algunos se darán cuenta de que su gesto les convirtió en artistas. Ese es el prodigio, a mi modo de ver, del arte de nuestro tiempo.

Esta noche he soñado que dormía sobre un colchón de libros y al despertar no sabía dónde estaba.

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P.D.: Queridos Julián y Jesús, acabo de leer vuestra crónica/reportaje en Nexo.5 y sólo puedo responder con un gran aplauso; me habéis dejado sin palabras. Nuria, Sonia, me encantó vuestra visita, aunque no llegárais a tiempo para lanzarme un libro; Sevilla se iluminó con vuestros pasos.

GALERÍA DE FOTOS
PRIMER DÍA DE ENCIERRO







SEGUNDO DÍA DE ENCIERRO






TERCER DÍA DE ENCIERRO







CUARTO DÍA Y LIBERACIÓN








En sucesivas entregas iré reuniendo aquí algunos de los vídeos que fueron grabados durante esta actuación.

sábado, 14 de febrero de 2009

La Domadora encerrada

Queridos amigos:
Como ya sabéis por lo que he ido publicando en este blog, el próximo lunes, día 16 de febrero, me encerraré en una caja de metacrilato en la Alameda de Hércules de Sevilla para realizar la performance titulada "La habitación transparente", dentro del II Festival Internacional de Perfopoesía de Sevilla. Durante al menos cuatro días estaré incomunicada en mi aislamiento transparente, pidiendo a los transeúntes que por allí se acerquen que depositen en mi urna, a través de una rendija, libros nuevos o usados con los que yo trataré de construir una escalera hacia mi libertad.

El objetivo de esta acción es llamar la atención sobre la importancia de los libros como liberadores de la mente ("los libros te harán libre") y también, en este caso, como verdaderos instrumentos que conducen a la libertad física.

Los libros recogidos durante la acción serán enviados a los campos de refugiados del Sahara Occidental con la ayuda de una asociación sin ánimo de lucro vinculada al Frente Polisario.

Cuando logre (si lo consigo) salir de mi caja de libros –algo que está previsto que suceda el jueves próximo– seré la presentadora de los recitales y otras actividades que se realicen en la segunda parte del Festival de Perfopoesía, hasta su conclusión el día 22 de febrero.

Hoy escribo, por tanto, para recordaros que durante una semana no daré señales de vida. Y también, ¿por qué ocultarlo?, para invitaros a que, si en esos días estáis cerca de Sevilla, o si vivís allí, paséis a depositar algún libro en mi prisión de cristal, ayudándome de este modo a construir el camino hacia mi libertad.

Aquí os dejo una recopilación de enlaces a algunas de las noticias que se han publicado sobre el tema:

ABC

Nexo5

El Correo de Andalucía

Guadaque.com

Elplural.com

ElCorreo de Andalucía (2)

WEB OFICIAL DEL II FESTIVAL INTERNACIONAL DE PERFOPOESÍA

BLOG DEL II FESTIVAL DE PERFOPOESÍA

lunes, 9 de febrero de 2009

La habitación transparente. El nuevo happening de Gracia Iglesias la tendrá cuatro días encerrada en una caja de cristal

Nexo5
09/02/2009

La escritora y performer Gracia Iglesias permanecerá cuatro días encerrada en una gran urna de metacrilato transparente en mitad de la céntrica y concurrida Alameda de Hércules, durante la segunda edición del Festival Internacional de Perfopoesía de Sevilla, que se celebrará del 16 al 22 de febrero.


Gracia Iglesias
Foto: Manu Martínez

Cuatro días encerrada en un gran cubo transparente, cuya única salida se encontrará a casi tres metros de altura. La escritora y performer Gracia Iglesias apelará desde su encierro a los ciudadanos de Sevilla y a cuantas personas transiten por la céntrica Alameda de Hércules de la capital hispalense para que la ayuden a alcanzar la libertad arrojándole libros por una trampilla. Con esos libros la artista tratará de construir una escalera que le permita huir de su aislamiento.

Se trata del sorprendente happening titulado “La habitación transparente”, con el que se abrirá el II Festival Internacional de Perfopoesía de Sevilla que volverá a cautivar al público con llamativas performances y presentaciones en las que literatura y espectáculo se dan la mano.

El sentido de tan intensa acción es crear conciencia sobre la importancia de la lectura como herramienta liberadora, al tiempo que se recogen libros que serán posteriormente enviados a lugares donde el acceso a ellos resulta un privilegio. Y todo ello dentro de la segunda edición del Festival Internacional de Perfopoesía de Sevilla, ciudad en la que la escritora alcarreña ha actuado ya en varias ocasiones despertando gran interés entre el público y los medios de comunicación.

Los libros recogidos durante esta acción –se espera que sean varios cientos– serán enviados al Sahara Occidental para contribuir a la difusión del español entre una población que comparte nuestro idioma pero que sufre serias dificultades de acceso a la lectura debido a la ocupación marroquí.

domingo, 8 de febrero de 2009

Encerrada en una caja de cristal cuatro días




Guadaque.com
8-02-2009 / Tema del día.

La escritora de Chiloeches, Gracia Iglesias, permanecerá cuatro días encerrada en una gran urna transparente en el centro de Sevilla, confiando en la colaboración ciudadana para poder salir de allí. Sólo haciendo una escalera con los libros de todo tipo que los paseantes depositen en ese gran cubo de metacrilato, que constituirá su “celda” durante 96 horas seguidas, podrá la artista acceder a la única salida de la urna, situada a dos metros y medio de altura.

Se trata del happening “La habitación transparente” –nombre tomado de una obra del pintor surrealista Óscar Domínguez– que Gracia Iglesias realizará entre los días 16 y 19 de febrero en La Alameda de Hércules, una céntrica plaza situada en el corazón de la capital hispalense. El motivo: concienciar sobre la importancia de la lectura como herramienta para alcanzar la libertad, y recoger libros que serán posteriormente enviados a lugares donde el acceso a ellos resulta un privilegio. Y todo ello dentro de la segunda edición del Festival Internacional de Perfopoesía de Sevilla, ciudad en la que la escritora alcarreña ha actuado ya en varias ocasiones despertando gran interés entre el público y los medios de comunicación.

Los libros recogidos durante esta acción –se espera que sean varios cientos– serán enviados al Sahara Occidental para contribuir a la difusión del español en esas tierras que otrora fueran protectorado de nuestro país y que, por tanto, comparten nuestro idioma pese a los obstáculos que impone la ocupación marroquí.

II Festival Perfopoesía

El II Festival Internacional de Perfopoesía de Sevilla, que se prolongará hasta el 22 de febrero, crece en días y actividades debido al éxito alcanzado en la edición anterior. Durante una semana se introducirá en terrenos tan variados como el libro de arte, o el papel de la literatura en la red, y dedicará una mirada especial a la India y a su producción poética, además de desplegar un interesante cartel de talleres, performances y recitales poéticos desde por la mañana hasta altas horas de la madrugada.

jueves, 29 de enero de 2009

El Festival de Perfopoesía encerrará a una poetisa en un cubo transparente. ABC, Martes 27-1-2009



Martes, 27-01-09
ABC
SEVILLA.
El II Festival Internacional de Perfopoesía de Sevilla volverá a sorprender al público con llamativas performances en las que la literatura y el espectáculo se unen. Así, durante los primeros cuatro días del festival, que se celebrará del 16 al 22 de febrero, la Alameda de Hércules acogerá la instalación de una urna de metacrilato que mantendrá encerrada a la poeta madrileña Gracia Iglesias en su performance «La habitación transparente». Sólo los transeúntes podrán ayudarla a salir antes arrojándole libros que ella utilizará para construir una escalera e intentar escapar de su cautiverio.
El Festival, que este año y viendo la repercusión positiva del anterior, crece en días y actividades, contará con otras acciones en el terreno de la performance y la poesía. Se introducirá además en terrenos tan variados como el libro de arte o el papel de la literatura en la red y dedicará una mirada especial a la India y a su producción poética.

La primera parte del programa, de lunes a jueves, estará sobre todo dedicada a talleres -que van desde la creación de un libro a partir del encolado a técnicas de serigrafía, xilografía o linóleo- y conferencias. En este sentido, destacan las del alemán Heinz Stefan Bartkowiak sobre el Forum Book Art -iniciativa que pretende aunar todas las disciplinas artísticas en el libro- o la de Elisa Pellacani sobre la Asociación de Artistas del Libro. El libro de arte será también el eje principal del Salón de la Bibliodiversidad, un espacio que aglutinará todo tipo de ediciones de arte venidas de todas partes del planeta, junto con diversas editoriales de referencia en el mundo de la poesía.El jueves, con la Cabalgata Perfopoética, que protagonizará el dios elefante Ganesh en el marco de la especial atención que se presta a la India, el Festival entra en una segunda etapa. El viernes, el sábado y el domingo, las mañanas estarán dedicadas a distintas mesas redondas en las que se reflexionará sobre el presente y el futuro de las disciplinas que se reúnen en este encuentro. En este sentido, junto a otras de temas muy variados, cabe destacar las charlas que analizarán el papel de la literatura y especialmente de la poesía, en la red.

Por las tardes, los recitales y performances pasarán a ser el centro de atención. Destaca el estreno el jueves 19 de «Santa N», el nuevo proyecto en común del escritor, periodista y artista Bruno Galindo y de los músicos Carlos Ann y Mariona Aupí. El recital-concierto tendrá lugar a las 21.30 en una de las carpas instaladas en la Alameda con motivo del Festival. La entrada será libre y gratuita hasta completar aforo.

(Publicado en el blog del II Festival de Perfopoesía de Sevilla)

martes, 27 de enero de 2009

Homenaje a Gloria Fuertes


Os invito a participar en el homenaje que la libería Bertrand de Alcalá de Henares rendirá a Gloria Fuertes el próximo jueves, tras celebrarse el décimo aniversario de la muerte de esta poeta tan querida por los niños y tan desconocida por los adultos.

En el acto intervendremos Carlos Pérez Sacau, Javier Hernando y yo misma, haciendo un repaso a la bibliografía poética de Gloria, para adultos, a través de una selección de sus poemas. También asistirá Paloma Porpetta, directora de la Fundación Gloria Fuertes, quien hará una semblanza de la vida de la autora.
Quienes lo deseen podrán intervenir al final del acto leyendo algún texto breve de Gloria Fuertes o dedicado a su figura.

Ya sabéis:
Jueves, 29 de enero a las 19h.
Librería Bertrand
C.C. Alcalá Magna (Alcalá de Henares)
Entrada libre y gratuita.
¡Os espero!

lunes, 26 de enero de 2009

Felicidades

Hoy es el cumpleaños de Rafa y, con todo lo que hemos pasado este otoño, no puedo evitar la sensación de que este año, por más que nos esforcemos en agasajarle, el mejor regalo nos lo hace él, con su mera presencia, a todos los que le queremos . Nunca antes había estado tan contenta de celebrar un aniversario. ¡Felicidades, papá!

miércoles, 7 de enero de 2009

¡PAZ YA!

“Es mejor sentarse alrededor de una mesa para hablar que alrededor de una tumba para llorar”.
Robi Damelin
Portavoz israelí del Círculo de Familias por la Paz,
organización que integra a personas palestinas e israelíes
y apuesta por la reconciliación a través del diálogo.

lunes, 29 de diciembre de 2008

La domadora, el cangrejo, el dragón y la rata


Foto tomada en el Café Manuela por un desconocido
que se esconde tras el flash reflejado en el espejo.


El pasado fin de semana estuvieron en Madrid El Cangrejo Pistolero (pintor, perfopoeta, diseñador, agitador y, desde hace tres años, ante todo, editor entregadísimo, ¿hay alguien aún que no lo conozca?) y la pintora, ilustradora y escenógrafa Ana Arcas (artista inquieta y brillante cuya sensibilidad admiro profundamente). Visitaron la capital en una mini escapada invernal -entre fiesta y fiesta- para disfrutar de un recorrido cultural por los museos de primer orden y los espacios alternativos de la metrópoli, y también, cómo no, para encontrarse con amigos como esta Domadora de Elefantes que os escribe y a quien hicieron feliz con su inesperada visita.


Nos citamos -era casi obligado- en la entrada del Reina Sofía, de donde ambos salieron con esa luz en el rostro que ilumina a quienes han pasado varias horas bajo el influjo del arte contemporáneo. Como, pese a haber estado muchas veces en Madrid anteriormente, ninguno de los dos sabía dónde estaba la Filmoteca, ni había oído hablar del Cine Doré y de su cafetería, esa fue nuestra primera parada, para entrar en calor y ponernos al día en hazañas, proyectos, ilusiones y espectativas.

Nuestro siguiente destino fue la Sala Triángulo en la que, sólo durante ese fin de semana, se representaba "El dragón y la rata", un espectáculo de Malucos Danza, basado en poemas de amor y guerra de Gloria Fuertes cedidos por la Fundación que lleva su nombre. Se trataba de la segunda parte de una trilogía creada por esta compañía de danza española contemporánea para conmemorar el décimo aniversario de la muerte de la querida poetisa madrileña.

Personalmente la propuesta me gustó, aunque no tanto como había esperado, y de forma desigual durante las distintas partes en las que se dividía la obra que, todo hay que decirlo, fue creciendo en intensidad a medida que avanzaba.

De hecho lo mejor llegó justo al final, cuando por fin la poesía se integró con la danza y los versos sonaron de forma más fluida invadiendo la escena de sabias glorierías sobre el dolor, la distancia, la pérdida y la redención de un beso. En contraste, los primeros diez minutos de espectáculo -aproximadamente- que correspondían a la introducción, fueron un desierto silencioso e incierto en el que uno llegaba a preguntarse hasta qué punto lo que estaba viendo tenía algo que ver con Gloria y su universo, o sólo era una exhibición de símbolos entre la obviedad y la inconcreción hilados por los pasos de danza de dos bailarines que, según rezaba el programa de mano, pretendían (con bellos gestos, pero sin mucho acierto comunicativo) ser dos hombres huyendo de la guerra del mundo y refugiándose "donde nadie pueda encontrarlos" sin saber "que su escondite será una trampa mortal".

Al Cangrejo Pistolero no le gustó escuchar los poemas de Gloria en voz de hombre (pues tres hombres eran los que recitaban, mezclando sus voces con la música y los efectos sonoros), pero a mí ese aspecto no me desagradó. Por el contrario, reafirmó mi certeza sobre la universalidad de los versos de esta autora, que trasciende toda limitación de género, espacio o tiempo. Con todo, sin embargo, sentí que todo cobraba verdadero sentido cuando sonó la propia e inconfundible voz de Gloria, justo en el corazón del espectáculo. A partir de ahí la poesía se fue haciendo cada vez más presente y, por fin, rompió los límites que la separaban de la danza fundiéndose definitivamente con ella. Por fin todo fue uno y, por fin, llegó a gustarme.

Para redondear un día de arte, danza y poesía, y tras cenar en un restaurante peruano disfrutando de la compañía musical de un dúo de guitarra y caja, fuimos al Bukowski Club, para que Ana y El Cangrejo pudieran conocer in situ ese punto de encuentro literario de moda, del que tanto habían leído y oído a través de internet y del boca a boca.

Unos cuantos metros adelante, en la misma calle San Vicente Ferrer, nos tomamos la última juntos en el histórico Café Manuela y esta Domadora se despidió de ellos hasta que volvamos a vernos en febrero, esta vez en Sevilla, durante la segunda edición del Festival Internacional de Perfopoesía. Hasta entonces tendré que conformarme con volver a seguir sus pasos a través de la Red.