lunes, 25 de marzo de 2013

"El hilo de la memoria" - 33 horas en un escaparate

De vuelta en casa, con la maleta cargada literalmente de recuerdos, después de haber pasado 33 horas en el escaparate de una librería coruñesa a lo largo de cinco días, recogiendo y grabando las memorias de las personas que pasaban por ahí. El balance es un total de 154 grabaciones que suman más de 5 horas de recuerdos, memorias y evocaciones registrados. 

Tengo que agradecer públicamente al Festival Coruña Mayúscula  que me haya dado la oportunidad de poner en marcha allí mi proyecto "LA RED DE LA MEMORIA" con esta  performance titulada "El hilo de la memoria" que muchos habéis seguido en la página de Facebook del festival y en Twitter (con el hashtag #Elhilodelamemoria). Gracias, especialmente, a Pedro Ramos, director de esta celebración mayúscula de la palabra, por haber pensado en mí en la segunda edición de un festival al que le deseo muchos años de vida, con el apoyo de la Concejalía de Cultura de A Coruña.

Gracias a Andrés Ibáñez Ramos, por el cariño, la ilusión y la sonrisa con la que nos ha hecho la vida más fácil a todos los participantes, y también por su recuerdo y su poema-vampiro.

Gracias de todo corazón a Sanmi, por cuidarme tanto y tratarme como una princesa, incluso mientras luchaba contra el feroz ataque de la primavera.

Gracias a Alfonso Rego por las fotos y la crema de calabaza, sobre todo, pero también por su buen humor y sus historias de Phileas Fogg (con algas luminosas incluidas).

Gracias a Javier Pintor por su amistad tan cálida y cercana, su amplia sonrisa, su entrega absoluta a la cultura y, por encima de todo, gracias por esos minutos en el escaparate de la librería, que nunca olvidaré.

Sé que un agradecimiento público siempre se queda corto: mencionas a las personas que más cerca has tenido, pero hay tantas otras que han estado ahí, trabajando, aportando su luz, sus ideas, su esfuerzo, su alegría, su ilusión. Tengo que dar las gracias a Javier, Amparo y Pepa, de la librería Arenas, por haberme facilitado las cosas en todo momento y al propio Manuel Arenas, dueño del histórico establecimiento, por haber permitido que ocupara su escaparate durante una semana. No me olvido tampoco de las chicas del photocall y de las demás colaboradoras y colaboradores de camiseta negra que se han encargado de la logística y los desplazamientos durante el festival, ni del estupendo chef de Oído Cocina (¿Luis?) que nos hacía pecar cada noche con sus exquisitos platos.

Siempre guardaré, con especial cariño, el recuerdo de los escritores y las escritoras que han participado en las distintas actividades del festival y con los que he tenido la ocasión de convivir: ha sido un placer reencontrarme con los queridos Gonzalo Escarpa, Ángel Zapata, Yolanda Castaño, Carmen Ramos... y conocer a Jordi Corominas, Tatiana Sánchez Garland, Dores Tembrás, Doménico Chiappe, Kepa Murua, Fernando Marías...

Y por último pero, como se suele decir, no por eso menos importante (yo diría más bien que al contrario, es lo más importante), tengo que dar las gracias a todas las personas que han participado en esta acción: a los que se han sentado a mi mesa y, generosamente, han compartido conmigo sus recuerdos; a quienes por alguna razón no lo han hecho, pero han animado a algún amigo o amiga o familiar a hacerlo; a quienes, desde la distancia, han seguido mis actualizaciones en Facebook y en Twitter y a quienes, quizá en este momento, acaban de encontrarse con este post o con alguno de los rastros que ha dejado la acción en internet o en la prensa y deciden incorporarse a "La Red de la Memoria" enviándome una grabación de su voz narrando alguna memoria o recuerdo. ¡GRACIAS!



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