viernes, 7 de septiembre de 2012

Performance - "Heart" en el 20th Freiraum Art Simposium

Heart performance, Gracia Iglesias, Freiraum Art Simposium, Escuela de Cerámica de MadridEl 20th Freiraum Art Simposium celebrado en la Escuela de Cerámica de Madrid, concluyó con la inauguración de una exposición de las obras realizadas por los participantes en el encuentro. Durante el acto, realicé la performance "Heart", que, en colaboración con Antonio y Carlos Morán (Morán Sociedad Artística), había estado preparando durante el congreso (pues la base de este simposio era la colaboración entre artistas).

La performance se fundamenta en el dolor que sufren las personas que exponen su corazón; corazones alados que acaban en manos de cualquiera y que acaban siendo heridos -de forma a veces involuntaria- e incluso maltratados. Corazones que, sin embargo, no pueden renunciar a la libertad, pues enjaulados se marchitan y mueren.

Heart performance, Gracia Iglesias, Freiraum Art Simposium, Escuela de Cerámica de Madrid
Heart performance, Gracia Iglesias, Freiraum Art Simposium, Escuela de Cerámica de Madrid
Heart performance, Gracia Iglesias, Freiraum Art Simposium, Escuela de Cerámica de Madrid
Heart performance, Gracia Iglesias, Freiraum Art Simposium, Escuela de Cerámica de Madrid
Heart performance, Gracia Iglesias, Freiraum Art Simposium, Escuela de Cerámica de Madrid
Heart performance, Gracia Iglesias, Freiraum Art Simposium, Escuela de Cerámica de Madrid
Heart performance, Gracia Iglesias, Freiraum Art Simposium, Escuela de Cerámica de Madrid
Heart performance, Gracia Iglesias, Freiraum Art Simposium, Escuela de Cerámica de Madrid
Heart performance, Gracia Iglesias, Freiraum Art Simposium, Escuela de Cerámica de Madrid
Heart performance, Gracia Iglesias, Freiraum Art Simposium, Escuela de Cerámica de Madrid
Curiosamente, hace unos días, leyendo "La novela de la ópera" de Franz Werfel, encontré un pasaje que tiene mucho que ver con el concepto de mi performance. Me parece tan interesante que lo reproduzco a continuación:


"...no podía apartar de su corazón la congoja en que lo había puesto el
aparente desdén de que era objeto por parte de su amigo...
¿No le había pasado siempre lo mismo en la vida? A todos, a los amigos y a las mujeres se había acercado invariablemente con la desbordante impaciencia del hombre afectivo, del que llega con el corazón en la mano y nos lo brinda palpitante. La gente aceptaba con un no sé qué de condescendiente benevolencia, aunque tomando como en la punta de los dedos lo que se le ofrecía a manos llenas. Se le guardaban consideraciones, cuando lo que él necesitaba no eran atenciones, sino la pena correspondencia."
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