jueves, 17 de noviembre de 2011

Francisca Aguirre gana el Premio Nacional de Poesía con "Historia de una anatomía"

Francisca AguirreOtoño, tiempo de cosecha, en España es también tiempo de Premios Nacionales. Si hace algunos días conocíamos la noticia de que Ana Borderas (directora del programa cultural "La hora extra" en la Cadena Ser) era la flamante ganadora del Premio Nacional de Periodismo Cultural 2011, y poco después se hacía público que Laura Casielles era la ganadora del Premio Nacional de Poesía Joven recientemente instituido por el Ministerio de Cultura, hoy recibo con agrado la noticia de que Francisca Aguirre ha recibido el galardón en su categoría abosluta, es decir, es la ganadora del Premio Nacional de Poesía 2011 por su libro "Historia de una anatomía".

Informa la agencia Efe de que el premio, dotado con 20.000 euros, le ha sido concedido a Francisca Aguirre por un jurado compuesto, entre otros, por Soledad Puértolas, Manuel Rivas, Juan Carlos Mestre, Jon Kortazar, Paula Izquierdo y Ángel Luis Prieto de Paula.

(foto tomada de http://www.enactivo.net)

ALGUNOS POEMAS DEL LIBRO PREMIADO

Las manos

Pensamos porque tenemos manos(Anaxágoras)

Me ha costado muchísimo educarlas
y no estoy muy segura de haberlo conseguido
porque la mayor parte de las veces
actúan por su cuenta se disparan
es como si tuvieran vida propia.

Algunas veces he pensado que solapadamente
sin darle cuenta a nadie
es decir sin decírmelo a mí
que al fin y al cabo soy su dueña
estas dos lagartijas estas aficionadas al tanteo
han conseguido nadie sabe cómo
elaborar una Constitución y no contentas con eso
han llevado adelante un Estatuto
lo que supone para mí un auténtico caos.

Porque no hay forma de poner de acuerdo
a estas dos desgraciadas a estas dos inconscientes
que se pasan la vida peleando
defendiendo con verdadera saña sus derechos:
la solidaridad insobornable de la izquierda
el orden la cordura y el respeto que para sí reclama la derecha.

Mientras el cuerpo el miserable cuerpo del que viven:
el tronco las axilas los brazos y los antebrazos las muñecas
no encuentran la manera de aplacarlas
de hacerles entender que si se empeñan
esto va a terminar en un entierro.
Que lo mejor sería que empezaran
a sacarle provecho a la distancia
al espacio que las separa equitativo
y a disfrutar del ritmo que produce
unirse de improviso una con otra
y jalear alegremente el hecho sorprendente y audaz
de que por fin la vida nos acerque aunque sea tan sólo
de manera fugaz como era de esperar.

Datos biográficos

Fue mi padre un hombre
alegre donde los haya.
Nació para pintar y eso hizo.
Nació también para disfrutar
y también hizo eso.
Amó en su vida varias cosas:
la pintura, la justicia
y a mi madre.
Tuvo tres hijas
y eso lo convirtió en un hombre feliz.
La tragedia de la guerra civil del 36
contribuyó a demostrar hasta qué punto amaba la Justicia.
Pasará a la posteridad como
un magnífico pintor republicano
al que la dictadura franquista
asesinó en 1942 por defender
a un Gobierno legítimo.
Mi infancia son recuerdos de sus cuadros,
sus canciones su risa su amor por mi madre
y algunas horas terribles
que recordar no quiero

Anecdotario

Tengo muy pocas cosas claras
pero una de esas pocas cosas
es que sin la música yo habría sido otra,
y esa otra habría sido peor.
Todo cuanto recuerdo
está relacionado con la música
desde mi padre que siempre cantaba
mi madre que siempre cantaba
(hasta que dejó de cantar durante mucho tiempo)
mis tías mis tíos mi abuela.
En casa todos cantaban
y después del desastre
pasado un tiempo todos volvieron a cantar.
Mi madre y la abuela
de manera distinta como con sordina
pero los tíos y las tías
como siempre.
Y nosotras con ellos.
Veo a mi abuelo en 1934
oyendo tangos de Gardel junto a mi padre.
En 1939 los tíos en Barcelona cantaban
"Junto al Puente de la Peña una tarde la encontré".
¡Qué bonita era Barcelona!
Y qué alegre estaba mi padre
mientras cantaba "No era calle que era un río".

Fui al Ateneo en 1958 para oír a un poeta joven
que leyó un poema titulado
"Largo para clavecín solo".
Me gustó el poema y me gustó el poeta. Me enamoré.
Nació mi hija en 1965:
el poeta argentino José Alberto Santiago
la dormía cantándole vidalitas.
Y la voz arrolladora del cantor Jaime Dávalos
también argentino la despertaba.
Mis hermanas y yo vivíamos para la música
y gracias a la música creíamos en el futuro.
Llegó el amor y con él llegó el flamenco.
Llegó mi hija y con ella llegó Keit Jarret
y llegó también la alegría y la felicidad.
Todo estaba bien.
El mundo tenía sentido.
¿Cómo hubiera sido ese mundo nuestro sin la música?
¿Cómo habría sido sin oír a mi niña cantando:
"Pasaba por aquí..."
Mañana se darán a conocer el nombre del ganador o ganadora del Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil.

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