miércoles, 26 de noviembre de 2008

Entrega de premios Hucha de Oro

Queridos paquidermos que pobláis la manigua de la red, aunque alguno lo esté pensando ya, a causa de mi tardanza, no he olvidado el compromiso que adquirí con vosotros el día en que prometí dar cuenta de la ceremonia de entrega de los premios Hucha de Oro de cuentos, en su trigésimo quinta edición. Un acto que tuvo lugar el pasado lunes, día 24 de noviembre, en el Casino de Madrid y cuya crónica paso a relatar, pidiendo disculpas, ante todo, por esta pequeña demora.

Para quien no lo conozca, hay que empezar diciendo que el de la calle Alcalá 15 no es uno de esos locales de espectáculos a los que uno acude para practicar juegos de azar y que en nuestra cabeza están ya íntimamente asociados a la palabra “casino”, sino que se trata –en un sentido más apegado a las primeras definiciones que la RAE da al término–de la que fuera sede, desde principios del siglo XX, de un club de caballeros fundado a mediados de la centuria anterior. Hoy sus históricas salas se emplean para eventos y celebraciones, a las que el entorno modernista da un empaque especial.

Hacia allí se dirigió esta Domadora en la mañana fría y lluviosa del lunes, acompañada de sus orgullosos padres, al igual que lo hicieron los 21 finalistas restantes y los tres ganadores del certamen; José Antonio Abella Mardones, Eloy Serrano Barroso, y María Paz Hinojosa Mellado, que fueron llenando el salón engalanado para la ocasión, con sus respectivos familiares y amigos (es de suponer que igualmente orgullosos).

El acto estuvo conducido por la presentadora de televisión Ana García Siñeriz, que no parecía haberse molestado gran cosa en arreglarse para el evento y ofrecía un aspecto algo descuidado, muy distinto a aquel al que nos tiene acostumbrados por sus apariciones en la pequeña pantalla. En todo caso, con profesionalidad y sin excesos, fue ella la encargada de informarnos de que a esta edición del concurso organizado por la Fundación de Cajas de Ahorros (FUNCAS), se han presentado casi 4.000 obras de 40 países distintos, y que, tras un importante trabajo de preselección, la responsabilidad última de otorgar los galardones recayó en un jurado compuesto por los escritores Ángeles Encinar, Luis Landero, José María Merino y Manuel Longares y presidido por el académico de la lengua Luis Mateo Díez.

De los cinco miembros del jurado sólo faltó al acto José María Merino (por problemas de agenda, según nos explicaron) y su lugar en la mesa de trofeos –presidida por el director general de FUNCAS, Victorio Valle–, lo ocupó el subdirector general de la Fundación, Antonio Antón.

Tras proceder a la entrega de estatuillas, el actor Miguel Rellán leyó con voz impecable y entonación perfecta el excelente cuento de José Antonio Abella titulado El fin de las palabras, sin duda merecedor de los 30.000 euros (menos impuestos) que, gracias a este premio, engrosarán la cuenta del autor, cuya esposa e hijo siguieron el acto con atención desde una de las primeras filas.

Para Abella, escritor, médico y escultor burgalés afincado en Segovia, de apariencia tranquila, ideas claras y grata conversación, “un premio no es un fin”, pero sí “un arca que se abre” porque en los tiempos que corren ya no es verdad aquel dicho que aseguraba que “el buen paño en arca cerrada se vende”. Tras sus palabras de agradecimiento por el premio intervinieron Victorio Valle y Luis Mateo Díez.

Después de la imprescindible “foto de familia” con el conjunto completo de los premiados, todos los presentes fuimos invitados a pasar a otro salón en el que nos agasajaron con un exquisito cóctel de El Bulli Catering, en el que no faltaban algunas de las más célebres creaciones de Ferrán Adriá, como la espuma de tortilla de patatas y toda suerte de pinchos y canapés minimalistas con aspecto de obras de arte y fusión de sabores que no dejaban de circular entre los corrillos amigos y recién conocidos.

Aunque, a decir verdad, esta que os escribe no tuvo ocasión de probar muchas de las delicias voladoras que pasaban flotando en bandejas de un lado a otro del salón, porque estuvo entretenida en hablar con unos y con otros. En verdad uno de los placeres de la fiesta, al menos para mí, fue precisamente ese, el del reencuentro con algunos antiguos conocidos y, sobre todo, el de conocer a nuevas personas dedicadas a la literatura, con intereses compartidos y a las que espero seguir la pista en adelante.

El sarao terminó pasadas las tres de la tarde, después de un broche de dulces y cava para brindar por esta edición que aún no está cerrada del todo, pues todavía queda que se publique el libro. TO BE CONTINUED…

Los miembros del jurado con el director y el subdirector de FUNCAS


La autora de este blog recibiendo su premio


La típica "foto de familia"


Gracia Iglesias charlando con Eloy Serrano


Otro momento de charla, esta vez con Miguel Rellán


Aquí La Domadora con José Antonio Abella


NOTA: Salvo la foto del Casino de Madrid, que está sacada de la página http://www.fotomadrid.com/, las demás están tomadas por Rafael Iglesias y por la Domadora de Elefantes, de ahí que su calidad sea regular. Me hubiera gustado hacer muchas más, pero no se puede nadar y guardar la ropa y estaba ocupada en otros menesteres. Lo siento S. pero en el calor del momento no se me ocurrió retratar las delicias que nos servían, aunque sé que tú hubieras disfrutado tanto con la cámara como con el paladar
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