martes, 15 de abril de 2008

Concierto de Cuerda I

Contrabajo

Para llenar mi generoso pecho
de padre que vigila atentamente
los pasos de sus hijos
y con su voz de roca los conduce
los abraza, los duerme
los despierta…
necesito de ti.

Necesito tu pulso que en el mío
palpita con un alma de montaña,
que me vuelve gigante,
Orión interrogado por las musas
detrás del firmamento.

Tú que arrancas de mí versos tan tristes
como ballenas blancas
o acaricias la crin de mi silencio
para hacerme temblar,
abárcame,
comprende,
confúndete en mi ser
transpositor
de cuerda.
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